Mochila y pasaporte

Comenzar un blog de viajes ha sido para mi, quizás uno de los retos más fascinantes en la vida. Recuerdo que cuando estaba pequeña, veía muchos programas asociados con viajar, lo que me llevó a crecer con una meta: hacer viajes a lugares increíbles para vacacionar. Veía un programa que se llamaba “Bitácora” el cual era conducido por Valentina Quintero. Ella es bien conocida pues explora los lugares más recónditos de mi país.

Lo único que cambió al momento de alcanzar mi meta al principio, fue la realidad de las cosas. Creía que la única forma de viajar era en vacaciones. Sin embargo, a medida que fui creciendo, estudiando y aprendiendo, me di cuenta que realmente el momento adecuado para viajar no existe, para ello no necesitas una edad específica, un día especial, o algún requisito. No, no funciona así.

Ser viajero o nómada es un estilo de vida, es una forma de vivir, de llevar la vida. Es poner a prueba tu capacidad de adaptación ante cualquier circunstancia. Viajar es estudiar la cultura ajena con el alma, con la piel, con el corazón y con respeto. Es aprender haciendo y viviendo. Antes de descubrirlo, en mi mente estaba el típico arquetipo de vida: primero me graduo, con suerte consigo un buen trabajo, consigo alguien que quiera pasar el resto de su vida junto a mi (o al menos gran parte de ella), compramos una casa y cada año en vacaciones vamos a un lugar que nos apetezca conocer.

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Nada más lejos de la realidad que eso, al menos no para mí, ya que tengo amigos que si lo hacen. Ese tipo de viajes generalmente se hace a las carreras, por lo que no se logra disfrutar. Y seamos honestos: ¿Qué tanto alcanzas a conocer en 2 semanas un lugar?. Yo descubrí el placer de viajar lento, en vez de 2 semanas, 3 meses, de manera que pueda vivirme plenamente la cultura local sin preocuparme del tiempo.

Sin embargo, he notado que, aunque muchos quisieran ser “viajeros” no significa que puedan serlo. No se trata de nada más querer viajar. Se trata más de cuánto deseas hacerlo. En mi vida me he cruzado  con muchas personas que me preguntan qué tienen que hacer para viajar como yo. La respuesta siempre ha sido la misma: organización, planificación y acción, sobretodo esta última.

La primera te orienta a saber qué quieres, la segunda te canaliza para saber cómo debes hacerlo y la tercera es la ejecución. Pero aunque no lo parezca, esto es un estilo de vida. Y cómo todo estilo de vida, lleva un patrón de conducta a seguir. Sin duda la clave se encuentra en poner el sentimiento de viajar en el primer lugar de tu lista de prioridades. Ha sido mi receta y me ha funcionado.

No es algo que haya leído, es un testimonio de acciones ejecutadas por la intensidad que existe en mi de llevarlo a cabo como la mejor manera de vivir mi vida. Y a estas alturas quizás te preguntes: ¿Cómo hago para que el miedo no me invada?. Es normal sentir miedo de que pasen muchas cosas. Es normal que creas que te puedan robar, que te quedes sin ahorros, que puedas enfermarte, o en el peor de los casos, que pierdas tus pertenencias.

Ciertamente muchas cosas te pueden suceder. No voy a mentir diciéndote que son mitos, porque no lo son. Es la realidad en concreto. Yo también he perdido vuelos en los que no he recuperado el dinero, he pasado 2 días comiendo muy mal porque mis ahorros estaban congelados en una transacción electrónica. También confié en alguna persona local de otro país que me llevó a su casa y me robó algunas de mis pertenencias, y entre ellas, dinero.

Pero hay un dicho que reza: “Lo que no te mata, te hace más fuerte”. Pienso que las experiencias por buenas o malas que sean, son al fin y al cabo experiencias. Con los sucesos aprendes. Si, siempre estás aprendiendo. No confíes en la gente que dice que se sabe todo sobre viajar, pues eso es mentira. Nunca aprendes todo. Creo que las famosas “guías definitivas de viaje” son más un cliché que, lo que en realidad son.

El miedo de que muchas cosas pasen, siempre va a estar. Lo importante es saber manejar ese miedo y transformarlo en algo positivo. Para todo lo que puedas sentir miedo, hay solución. Y toda solución es posible si el viaje se hace con una buena y detallada planificación.

Ahora lo importante es saber ¿qué tan fuertes son tus ganas de viajar?, ¿Crees que puedes organizar tus viajes? ¿Cuánto estás dispuesto a sacrificar para hacerlo realidad?

Ajá, sacrificio. Leíste muy bien. No todo es rosas y claveles, placer y diversión. También tenemos el lado oscuro, ese del que no muchos viajeros son capaces de hablar. El lado gris de la historia. Toda recompensa tuvo un sacrificio. Te preguntarás: ¿Cómo es posible? ¿Qué sacrificio? Las personas que viajan lucen muy felices, no muestran preocupación.

La verdad es que a menos que seas el representante o la cara de alguna marca muy famosa que te paga miles de dólares por viajar mientras usas sus productos, dudo que no estés haciendo altos sacrificios. En mi caso, mi sacrificio es el ahorro. Trabajo duro mucho tiempo para poder ganar buen dinero del que tengo que distribuir 20% para vivir y 80% de ahorro para poder viajar.

Ahora puedes ver con mayor claridad a qué me refiero con sacrificios. Por lo general, creo que un viaje, (en mi caso que me toca pagar todo de mi bolsillo), necesita ser planificado con al menos 1 año de antelación. Esto para que te dé tiempo y oportunidad de ahorrar. En lo personal, puedo de momento ahorrar el 80% de mis ingresos, pero hubo un tiempo en donde solo podía guardar el 50%.

Y es completamente posible que a otras personas se les haga más fácil ahorrar el 30% mensual de sus ingresos. Pero no menos de eso. También se debe planificar cuánto tiempo va a durar el viaje y cuánto dinero se necesitará. De esa manera, sabrás cuánto realmente debes guardar al mes y así tener el dinero en 1 año. Yo en lo particular, planifico mis viajes para 3 o 4 meses y hasta 6 meses fuera de casa. Tener esos números claros, son el primer paso en la organización.

Debes saber que van a haber personas en tu camino, que se van a oponer a que lleves este estilo de vida. Sin embargo es bueno que sepas que no estás solo. Que somos una comunidad más grande de lo que parece. Y que este es solo un blog de miles de blogs con testimonios de muchas personas siendo felices mientras viven su vida viajando. Te invito a que lo intentes, después de todo, lo peor que puede pasar es que no te guste. Pero al menos lo sabrás, no te habrás quedado con la duda y la eterna pregunta en tu cabeza: ¿Qué hubiese pasado si lo fuese intentado?.

Se que no quieres vivir así. Entonces  inténtalo. Si estás aquí y llegaste hasta el final, es porque algo de lo que dije te hizo ruido. Gracias por estar, por leer y por ser parte de mi comunidad de lectores. Es un placer para mí que estés por aquí.